Cuando alguien escucha que el precio de un producto es negativo, la primera impresión suele ser de extrañeza — parece un error o algo que no debería ocurrir. Sin embargo, la teoría económica nos dice que el precio de un producto en un mercado es una señal de abundancia o escasez. En el caso de precios negativos, el mensaje es claro: se estaría pagando a la demanda por consumir el producto.
En los mercados de electricidad, este fenómeno tiene implicaciones profundas para generadores, comercializadores y reguladores. ¿Qué condiciones producen precios negativos? ¿Qué señales envían a la inversión en nueva capacidad? ¿Y cómo deberían responder los marcos regulatorios?
En este artículo exploro las causas, consecuencias y lecciones de los precios negativos en mercados eléctricos, con una mirada desde la experiencia en sistemas hidrotérmicos como el colombiano y el brasileño.
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